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Carlos Montauti: Capitulo 4

CHARLAS SOBRE ENRIQUE JARDIEL PONCELA

 por Carlos Montauti   carlosmontauti@adinet.com.uy

Capítulo cuarto

Cuando volví a Montevideo le conté a mi hermana – ella fue quien me indujo, siendo muy joven, a leer a este notable escritor español - que traía la misión de contactar al señor Pedro Desquens, quien debería tener unos 44 años de edad. Mi hermana estaba relacionada con gente de la televisión y así fue que se acordó, hacerme una nota periodística sobre la experiencia vivida en Madrid. Fui invitado, entonces, a un progrma dedicado al teatro. Como era mi costumbre en estos casos, llevaba en mi mano la obra "La tournée de Dios" que, como dije anteriormente, era mi libro de cabecera.

La entrevista era dirigida por un conocido animador y su asistente. Todos estábamos sentados alrededor de una mesa. Me preguntaron varias cosas referentes a la amistad que había surgido con Evangelina. Ya finalizando el programa, se hizo un llamado intentando localizar al señor Pedro Desquens. La respuesta no se hizo esperar. A poco de haber concluido el programa, llegó una llamada para mi, de una señora que decía ser la esposa del señor Desquens. Rápidamente le conté de que se trataba y muy gentilmente la gente del canal propuso que la próxima semana se repitiera el programa, pero ahora con un invitado más, el señor Pedro Desquens.

Pasó una semana. Todos estábamos inquietos y emocionados al tener junto a nosotros al señor a quien Evangelina me había pedido que contactara. El animador, a efectos de ir entrando en el tema, rememoró algunas experiencias de la compañía teatral de Jardiel Poncela cuando, muchos años atrás, había actuado en el teatro Artigas de la ciudad de Montevideo. El señor Desquens lentamente iba entrando en el tema. Fue entonces que se hizo referencia a los hechos bochornosos que protagonizaron ciertos inadaptados, arrojándoles huevos, alquitrán y pronunciando palabras soeces hacia Jardiel Poncela. La asistente del animador, haciéndose como que estaba muy indignada, pregunta esto:

-¿Pero es que no hubo nadie que luego le hubiera escrito a Jardiel Poncela para pedirle disculpas por aquel bochornoso espectáculo que dieron los montevideanos...?

Nosotros que sabíamos perfectamente hacia donde apuntaba aquella pregunta nos quedamos en silencio, esperando que el señor Desquens interviniera. Pero no lo hizo. Quedamos perplejos al no haber tenido efecto la pregunta que lo llevaría a decir...

" - ¡Sí! yo si le escribí...!"

Pero había ocurrido veintiún años atrás lo que estábamos tratando de revivir en ese instante.

Veintiún años, es verdad, es mucho tiempo.

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